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VIH/sida: 40 millones de personas infectadas, el 95% en los países en desarrollo
Decenas de compañías farmacéuticas producen medicamentos antirretrovirales (ARV) en todo el mundo, y se están desarrollando nuevos tratamientos y potenciales vacunas porque existe un mercado para ellos en los países occidentales. Pero las personas que viven con VIH/sida en los países en desarrollo siguen siendo ignoradas: de los seis millones de personas que necesitan urgentemente ARV a día de hoy, sólo 1,3 millones tienen acceso al tratamiento. Cada año se producen sobre cuatro millones de nuevos contagios y alrededor de tres millones de personas mueren de la pandemia.
MSF proporciona tratamiento ARV como parte de sus programas de atención integral de VIH/sida a unas 100.000 personas en 65 proyectos en más de 30 países. Nuestra capacidad para incrementar el número de pacientes en tratamiento ha sido el resultado de una mezcla de factores: la dramática reducción de los precios de los ARV como consecuencia de la competencia de productos genéricos; la simplificación de los regímenes de tratamiento; la simplificación de los criterios de inclusión de pacientes y los requisitos para la monitorización de los diagnósticos de laboratorio; una atención descentralizada y una mayor delegación de responsabilidad a los responsables clínicos, diplomados en enfermería y promotores de salud comunitarios; la participación, implicación y movilización comunitaria; y la disponibilidad de tratamiento gratuito para asegurar el acceso de los más pobres y mejorar la adherencia.
Pero todavía quedan grandes retos para lograr el acceso a tratamientos contra el sida. Las mujeres embarazadas y los niños con VIH/sida tienen pocas opciones de medicamentos asequibles y adecuados. Además, cuando la primera triple terapia falla y los pacientes deben cambiar al tratamiento de segunda línea, los precios se disparan. El tratamiento de segunda línea más barato entre los recomendados por la OMS cuesta entre cinco y diez veces más que el más barato de primera línea. Asimismo, el seguimiento del fallo del tratamiento de primera línea y el diagnóstico de las coinfecciones comunes, como la tuberculosis, es muy complicado con los medios actuales.
Retos: conseguir diagnósticos y medicamentos pediátricos adecuados; reducir el coste del tratamiento segunda línea y de primera línea mejorados; y simplificar el tratamiento en la lucha contra la coinfección de VIH y tuberculosis.
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