Un tercio de la población mundial es portadora de bacilos de la tuberculosis (TB), una infección bacteriana mayormente conocida por la variante que infecta los pulmones. Alimentada por la pandemia del SIDA, la tuberculosis va en aumento, particularmente en los países en desarrollo. Se estima que 12 millones de personas en todo el mundo están infectadas de TB y VIH simultáneamente, pero la coinfección es difícil de diagnosticar y de tratar.
Tras sentir una mejoría a las pocas semanas de comenzar el largo y arduo tratamiento contra la TB, muy a menudo la gente deja de tomar la medicación. La interrupción del tratamiento crea nuevas cepas que no responden a ningún tratamiento existente (TB multirresistente) y pueden contagiarse a otras personas.
Pese a lo alarmante de la situación, en los últimos 40 años no se ha desarrollado ninguna nueva cura para esta enfermedad. En el año 2006, MSF trató a más de 29.000 pacientes de TB en unos 40 países de todo el mundo a través de sus proyectos.
Retos: conseguir pruebas de diagnóstico que detecten todas las formas de TB en todos los pacientes, incluyendo niños y personas VIH-positivas; tratamientos más cortos y con menos pastillas; tratamientos eficaces para la TB multirresistente.